Glamorosa Obsesión

Glamorosa Tentación · 3

Glamorosa Obsesión

Puede dejarlo ir. O puede contarle la verdad. No las dos.

Giselle Blanchet nunca pagó por nada de lo que hizo. Ese era el trato que tenía con el mundo, y el mundo le cumplió sus caprichos.

Lo que hizo para construir a Alexander vuelve ahora, con nombres y con fechas. Y no vuelve para castigarla a ella: vuelve para alcanzarlo a él, que no eligió nada de aquello y va a pagarlo igual.

Alexander ha encontrado algo que no estaba en el plan. Algo tranquilo, y suyo, y sin público. El primer sitio en su vida donde nadie le está midiendo. Podría quedarse. Sabe exactamente lo que le costaría no hacerlo.

Porque el circuito no lo suelta, las mujeres que lo enseñaron quieren ver hasta dónde llegó su obra, y Giselle —que ya lo perdió una vez y no lo soportó— tiene una última carta, y es la peor.

Puede dejarlo ir y vivir sabiendo que fue feliz sin ella. O puede contarle la verdad de cómo empezó todo, quemarlo todo, y quedarse con lo que quede.

Uno de los dos tiene que renunciar. La trilogía termina aquí, y no termina bien para todos.