
Glamorosa Tentación · 2
Glamorosa Seducción
Le enseñó todo lo que sabía. Ese fue el error.
Giselle Bouchard construyó un amante y le enseñó todo lo que sabía. El error fue enseñárselo bien. Alexander ya no necesita permiso. Entra en las fiestas donde antes lo llevaban, y las mujeres que Giselle eligió como profesoras ahora hacen cola para volver a verlo. Italia, Francia, la temporada de desfiles, suites que se pagan por hora y no se comentan por la mañana. Él ha aprendido a elegir. Giselle no había contado con eso.
Lo que la desarma no es perderlo. Es descubrir que cuanto menos lo tiene, más lo quiere — y que esa es exactamente la sensación que ella lleva provocando en los demás sin sentirla nunca.
Luna lo sabe y le propone a Alexander algo que no puede rechazar sin admitir su deseo: una noche en que se apuesta a la pareja, en una villa cerrada en el sur de Francia, con una sola regla — nadie pide nada dos veces.
Giselle siente que Alexander ya no es suyo. Y que hay algo peor que perderlo: que él sea feliz sin ella.
En esta segunda parte de Glamorosa Tentación. Aquí nadie gana. Sólo se descubre lo que estaba dispuesto a perder.
¿Es posible amar en un mundo donde todo tiene un precio? ¿Y si el único pecado imperdonable es enamorarse de verdad?