
Nuviana · 2
Nuviana 2
Mi cuerpo lo reconoce. Yo no. Alguien me enseñó algo que olvidé.
Hay una noche que no recuerdo. No es que la tenga borrosa: no está. Me acuesto siendo una mujer que sabía exactamente lo que hacía y despierto siendo otra a la que nadie quiere explicarle nada.
Todos a mi alrededor han decidido, cada uno por su cuenta, que es mejor que yo no sepa. Eso me dice más que cualquier respuesta que pudieran darme.
Y luego está Peyton. Le miro y mi cuerpo lo reconoce antes que yo — sabe dónde ponerse, sabe qué esperar, sabe cosas que a mí nadie me ha contado. Basta que chasquee los dedos. Aún no he decidido si eso es amor, o si es lo que queda después de que alguien te haya enseñado a obedecer.
Los Brax no son un hombre. Son una familia, y una casa, y un modo de resolver las cosas que lleva funcionando durante generaciones. Melanie entró ahí antes que yo. Empiezo a entender por qué no volvió.
Puedo dejar de preguntar. Nadie me lo reprocharía; él menos que nadie.
Voy a preguntar igual.